“Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo” Efesios 5:28
Veamos dos escenarios:
Un hombre tiene un carro viejo y lo lleva al mecánico. Este le dice que el vehiculo va ha necesitar muchos arreglos. Los arreglos le van a costar mucho dinero. El decide deshacerse del carro y comprar uno nuevo. ¿Parece razonable, verdad?
Ahora, veamos el caso de un ingeniero que tiene un accidente en una mano mientras operaba una maquinaria. Cuando el medico le vio le informo que habían muchos huesos quebrantados. El ingeniero hizo uso de todos sus ahorros para que el medico hiciera todo lo posible y le reconstruyera la mano. ¿Tiene sentido, verdad?
El problema hoy en dia es que el matrimonio es tratado como el primer caso. Cuando nuestra relación matrimonial empieza a tener dificultad optamos por dejar a nuestras esposas por una de último modelo. Y la verdad es que el matrimonio debe tratarse como el segundo caso. Usted y su esposa están unidos y forman una sola carne. Usted nunca se va cortar la mano si esta resulta herida. Al contrario, va buscar de todos los tratamientos que usted pueda pagar. Pues su mano no tiene precio y es parte de usted.
También, su esposa es parte de usted. Los esposos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. Usted debe cuidarla como usted se cuida asimismo. Nadie aborreció a su propio cuerpo (Efesios 5:28-29).
Es tiempo de cambiar nuestra forma de pensar. Es tiempo de que entendamos de que nuestras esposas son tan parte de nuestros propios cuerpos, así como nuestras manos, ojos y corazón. Ellas también necesitan ser cuidadas y valoradas.
Desafío de Hoy:
¿Qué necesidad tiene su esposa que usted pueda suplir hoy? ¿Déle un masaje? ¿Hay algún quehacer en la casa en la que usted la pueda ayudar?
Anotar:
¿Qué usted escogió hacer por ella para mostrarle que la valora? ¿Aprendió algo de esa experiencia?
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment