Mateo 5:4 (Reina-Valera 1960)
4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
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Esta es la segunda Bienaventuranza y el Senor la usa de una forma progresiva por que solo el que es "probre en espiritu"
tiene la capacidad de comprender que solo clamandole al Senor, postrado, rendido atraves de el llanto, encontrara consolacion.
Son los momentos en que no podemos, nisiqueira, orar apropiadamente. Cuando las aguas de dificultad empiesan a crecer de
una forma amenasante. Por eso, el Salmista dice en Salmos 77:3,
"Me acordaba de Dios, y me conmovía;
Me quejaba, y desmayaba mi espíritu." Selah
Mas es cuando recordamos, por medio de el Espiritu, que somos hijos de el Altisimo, que al no poder orar, nuestros gemidos que
vienen de lo mas profundo de nuestra alma, lo cual no tiene vanas repeticiones, pero son genuinos gemidos, que no viene de la
boca, si no de el corazon, son los que Dios recibe por que son puros, son provocados por el Espiritu Santo.
Romanos 8:26 dice asi,
"Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el
Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles."
Y es entonces, en la misma inundacion de dificultades, que empesamos como el Arca de Noe, a hacender de la tierra por sobre
las montanas a lo alto y a la precencia de Dios, donde a levantar nuestra mirada, podemos ver el arcoiris de la promesa de Dios.
Y es alli donde encontramos consolacion.
Por eso dice la palabra en Eclesiastés 7:4, "El corazón de los sabios está en la casa del luto; mas el corazón de los insensatos,
en la casa en que hay alegría."
Que Dios les bendiga hermanos.
Wednesday, March 31, 2010
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